Grrr...

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miércoles, 13 de julio de 2011

Lejos estamos mejor.

Mientras cuelgo el teléfono pienso que me he ido antes y que esta vez no quiero regresar, quiero tener la fuerza para no hacerlo.
Y me pides que me quede a tu lado mientras camino hacia la acera arrastrando mi maleta, llego al auto y creo que este sería el momento en el que me convecerías de quedarme, y lo intentas y te siento, y te amo, porque maldita sea, te amo demasiado. Por eso me voy, porque después de saber que esto está tan mal, que me amas tan mal, que esto está tan muerto, que tu corazón está tan muerto, y que el mío está tan vivo, veo que no somos el uno para el otro.
Sabes que son pocos días los que faltan para irme, pero desde ya me voy de casa.
"tú puedes" pienso para mis adentros tratando de no mezclar el cielo con el suelo.
Y me pides que te perdone, como siempre lo hice.
Pero esta vez, sin llorar, mientras  sigo mi camino te digo que no.

Yo sé que me debe ir mejor.

Y el tiempo de llorar ya terminó.

miércoles, 8 de junio de 2011

He decidido viajar hasta ti

No puedo hacerlo. No puedo ser infiel.
Cobarde, valiente... como sea que queréis llamarme. Ha sido tanto mi impulso de ser buena esta vez que he regresado a España con mi F1, con quien me corresponde estar. No sólo regresé con muchos meses de anticipación, sino que abandoné muchos lugares que aún quería conocer porque quiero estar con él.
Le he contado mi duda y lo que estuve a punto de hacer. Se ha molestado. Me ha alzado la voz. Me ha dicho de todo. Se ha calmado. Se ha alegrado de mi regreso antes por su causa. Se ha disculpado por insultarme. Me ha comprendido. Me ha perdonado.

Me ama, me ha dicho, por primera vez.

Me he portado bien, y he respetado ser lo que soy gracias a él.
Ahora volveré a Latinoamérica a seguir con mi viaje, nuestro... ha decidido acompañarme. Ahora emprenderemos un viaje juntos desde el 13 de Julio.

Tengo, de corazón, que agradecérselo. 

lunes, 7 de marzo de 2011

Se murió lo que estaba sintiendo por Luis. Al fin!! Murió ese 'amor'
No te preocupes amor mio... no te voy a guardar luto.

domingo, 6 de marzo de 2011

Ya se me están acabando los dedos para contar a los hombres que han pasado por mi cuerpo. No me gusta, pero tampoco me importa.
He disfrutado mucho el sexo, en algunas ocasiones. Otras veces he fingido asquerosamente bien. Me creen.
Pero yo quiero ahora sexo con amor, quiero alguien que haga vibrar mi cuerpo con un ligero beso en los labios, y quiero un contacto visual por dos segundos que haga que sobren las palabras.

Tonta, ¿cierto?

martes, 22 de febrero de 2011

Ahora me llamo Junio

Porque en junio fui suya por primera vez. Y al otro Junio terminamos. Al siguiente éramos sólo dos extraños.
Este Junio espero que estés cerca.
Tengo ganas de besarte.

jueves, 17 de febrero de 2011

De Moza a Musa

Sigo con la historia de jota, esta vez sin detalles de sexo.
A jota lo amé. Se hizo dueño de mi vida. Era ese tipo de niños que te regalan sonrisas gratuitas, te llevan a la luna y te dejan caer amorosamente.
Me amaba, y yo le amaba a él. No había día en el que los besos no supieran a cielo, y en el que yo no quisiera darle todas mis nubes.
Nunca hicimos el amor con velas y pétalos de rosa. A mí me habría gustado, por supuesto, pero nunca tuvimos la  oportunidad y tampoco se nos ocurrió. Estábamos demasiado ocupados aprendiendo a crecer, a escuchar, y a ser mejores personas.
Él me enseñó la diferencia entre mentir y manipular, me enseñó que no siempre hablando las cosas se arreglan, sino que callar con un beso basta. Me enseñó a mentirle a mis padres para verle por más tiempo, y me hacía sentir grande.
Pero luego llegó ella... Llegó D... llamémosle Daniela. Daniela era para mí la mayor de las zorras, la peor. Con su estatura bajita, su cabello alisado, y su nariz torcida, yo la odiaba. Y eso que vivía en otra ciudad. En la ciudad a la que jota se iba cada cuatro meses, porque vivía conmigo en clases, y en vacaciones se iba.
Ella se le fue enredando, y después de cinco meses, lo fui perdiendo. O él me fue perdiendo a mí. Hacía lo imposible por mi perdón, y yo caía con sus dientes largos tan perfectamente ubicados. Pero cuando se iba, el infierno se hacía carnaval de vacaciones, y empezaron las peleas.
Ya a las terceras vacaciones tuvimos la última discusión. Ya cansados y sin ganas. Y tuve el valor para dejarlo. Pensé que volveríamos cuando el volviera, pero cuando volvió, ya estaba teniendo una relación a larga distancia con ella. La odiaba tanto...

Pero luego me enteré que ellos se conocían de antes, que tenían algo de antes, y que, sin querer, yo me metí ahí. Yo era la Daniela, y Daniela era la Luna de jota. Me odié, y lo odié a él por mentirme.

Pero lo seguí amando. Y a ella la seguí odiando.

Me dí cuenta que para él enseñarme a manipular y a mentir, tenía que ser un artista en ello. Y lo era, el muy maldito lo era.

miércoles, 16 de febrero de 2011

Vino después Jota

Para no hablar tan de frente- con el computador, por supuesto- Jota se llama simplemente Jota.
Fué mi cuarto novio, mi segunda experiencia, y mi primer amor. Ojalá hubiera sido mi primera vez, pero de esa ya les conté de horrible.
Con Jota la primera vez no fue buena. Aún no éramos novios cuando tuvimos sexo por primera y última vez, porque las doscientas veces siguientes fueron amor.
Pero qué mas da. La primera vez fue sexo.
Y yo lo deseaba. No sé porqué, pero Jota me despertaba ganas hasta entonces escondidas.
Cuando, sin planear, empezó el juego de posiciones, a mí no me gustó. Tenía problemas para ubicarse dentro, y me dolió siendo yo tan virgen como Madonna.
No fingí orgasmo, porque aún no sabía qué era eso, mucho menos fingirlo. Pero fingí que me gustaba. Ya sabes... un gemido por aquí, un suspiro por allá, y apretar las uñas en sus hombros.
-¿te gusta?

Por dentro me reía, porque no me gustaba para nada... pero bueno... se estaba esforzando, y sabía que podría, con mi poca experiencia, entrenarlo cual perro sin modales.

Después de dos intentos en menos de treinta días, lo amarré y era mi novio. Me enamoró el cabrón. Pero ja!! le enseñé lo que era el punto G, y a cambio, el me enseñó a gritar como una loba. Mas bien a aguantarme los gritos, porque en mi casa no podíamos darnos el lujo de gritar como fieras.

Ya después les contaré de Jota. Lo amé. Es importante.
Tuvimos una relación de trece meses que me marcaron hasta el alma. Tuvimos correspondecia de cartas y todo. Tuvimos cenas románticas y salidas a la playa de noche.

Y tuvimos sexo en el coliseo de su Universidad, en una ópera y en un cuarto de salvavidas del club Playa.

Lo demás... son detalles que no alcanzan en una sola entrada.